El Hôtel Bristol Pau le lleva a descubrir la ciudad de Pau y, más concretamente, su casco antiguo.

Dé un paseo por las calles y verá un cambio completo de escenario. Las anchas aceras se convierten en calles estrechas y los grandes y lujosos edificios se transforman en pequeñas casas de estilo tradicional. Estos antiguos edificios suelen tener una o más plantas y parecen llenos de magia, como el propio casco antiguo.

Esta parte de la ciudad está muy bien cuidada, con edificios conservados en la medida de lo posible para preservar la memoria de su historia.

Además de las bonitas casas antiguas, este barrio está lleno de sorpresas. Hay una iglesia antigua, así como el edificio emblemático de la ciudad: el Castillo de Pau, situado en el centro del casco antiguo y visible desde lejos.

Para apreciar el encanto del casco antiguo, no es necesario visitar sus monumentos históricos. Después de cruzar el Boulevard des Pyrénées, que rodea el corazón histórico de Pau, tómese su tiempo para pasear por la Rue Sully o Rue du Moulin. Aquí, los pequeños restaurantes y las casas antiguas sustituyen a los edificios modernos. Todo está a escala humana. En el suelo, podrá admirar los adoquines de las callejuelas, mientras que si levanta la vista, descubrirá fachadas de bella factura.

Castillo de Pau, cuna de Enrique IV

Situado a unos diez minutos, el Hôtel Bristol Pau le acerca a uno de los edificios más históricos de la ciudad: el Château de Pau.

"La buena mesa y el buen vino son el paraíso terrenal", decía Enrique IV. Pero, ¿qué iba a hacer en París, más allá de las fronteras de Navarra? El casco antiguo de Pau parece un remanso de paz difícil de abandonar para quien lo conoce...
El Castillo de Pau, un edificio de gran altura, es el corazón de la ciudad. Antigua fortaleza transformada en palacio durante el Renacimiento, impresiona y encanta por sus bellas líneas rectas, sus elaboradas ventanas y su luminoso trabajo en piedra blanca.

Hoy transformado en museo, el castillo es un lugar de leyenda. La leyenda de Gaston Fébus, señor guerrero y poeta, que aprovechó la Guerra de los Cien Años para extender su dominio sobre la región. Sobre todo, es la historia de Enrique IV, cuyo nacimiento aquí, el 13 de diciembre de 1533, se asemeja a una anécdota mitológica: cuando nació, su abuelo, Enrique D'Albert, le hizo beber un vaso de vino y le regaló un caparazón de tortuga marina como cuna. El comienzo de un destino excepcional...

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La Place Royale, centro neurálgico de Pau

La Place Royale de Pau no es la más grande, pero se considera la más emblemática. Alberga la estatua de Luis XIV desde 1688, aunque fue destruida durante la Revolución Francesa en 1793.

La estatua de Enrique IV se instaló en 1843 a petición de Luis Felipe, y en 1870 se hicieron algunos ajustes en el terreno para dar cabida a los tilos que le dan su encanto. Se convirtió entonces en el centro de la alta sociedad de vacaciones en la capital de la región de Bearn.

La plaza está bordeada de edificios antiguos, como el ayuntamiento de Pau y el Hôtel de France, completamente reconstruido en el siglo XIX para convertirse en un establecimiento imponente y majestuoso. Una visita obligada en Pau.